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A propósito del cine…

Quizás existan intelectuales que aún no lo reconozcan, pero el séptimo arte, el arte cinematográfico, es el arte más popular e influyente del siglo XXI. Todos los artistas surgidos en esta época manifiestan por medio de su arte las influencias que las distintas películas que han visto les han provocado. No cabe duda que las labores cinematográficas son el arte por excelencia del siglo XXI. En ese mismo orden de ideas, la masificación de la expresión y consumo cinematográfico ha traído consecuencias nocivas para el arte, pues se ha creado una industria, liderada por Hollywood, que pretende vender y destronar al arte para convertir al cine en simple negocio. Súper producciones como Avengers: Civil War son expresos ejemplos de lo que mencionó, por lo que empieza a surgir la pregunta ¿El cine es arte o negocio?

Al parecer ambos fines, el artístico y el lucrativo, han convivido y coexistido en armonía durante muchos años, pero ahora se presume que el cine comercial quiere borrar por completo al cine artístico para incrementar, aún más, sus ganancias ¿Por qué digo esto? Por el surgimiento de plataformas online como Netflix y Amazon Prime que han tomado el espacio libre de los cinéfilos (el internet) y lo han comercializado, manteniendo la transmisión de películas de arte, pero en progresiva extinción. Ya cada vez son menos las producciones de estas plataformas online que pueden ser consideradas como verdaderas películas artísticas, lo cual es una lástima, no sólo por la extinción per se del arte, sino porque ahora disfrazan las películas comerciales en películas de arte para llegar a un público mucho más amplio. De esa forma se crían muchos jóvenes adeptos a Netflix y a Amazon Prime que juran que lo que ven ahí, incluyendo series, es arte. No queda más que decir que lo que las plataformas de cine online de pago han hecho es la consumación del canibalismo del cine artístico a manos del cine comercial.

Un amigo cercano llamado Carlos, trabajador de la empresa de Fontaneros Madrid, me comentaba con lamento y casi sollozando que recientemente fue a una sala de cine local y no pudo conseguir entradas para la nueva película de Hong Sang Soo; no porque se hubiesen agotado, sino porque no se estaba presentando la película. Carlos preguntó a el encargado de la sala del cine cuándo traerían una película como esa y sencillamente le dijeron que nunca porque no había un mercado de espectadores rentables para ello. Es decir, en la actualidad, los dueños de los cines prefieren traer películas comerciales en masa para no tener ni un ápice de pérdidas y mantener sus ganancias en alza, dejando, de esa forma, de lado al cine artístico y a la responsabilidad cultural que se tiene con la humanidad.

Es genuinamente lamentable la situación del cine actual. Incluso vemos que festivales de renombre como el Festival de Cannes, en sus últimas ediciones, ha sido inoculado con la pestilencia del cine comercial. En resumen, sólo nos queda resistir ante la embestida del cine comercial y seguir siendo espectadores, en la medida de lo posible, del mejor cine del mundo: el artístico.

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